jueves, 22 de septiembre de 2022

La chica del cementerio

Los hechos que en esta noche te voy a contar ocurrieron en la ciudad de Tampico, Tamaulipas México. 

Me llamo B. Robles y tengo 31 años de edad yo vivo en la colonia López Portillo en Tampico precisamente a un costado del panteón tan famoso llamado las charcas diariamente me levanto a las 4:30 de la mañana para arreglarme irme a mi trabajo al puerto de Altamira. 

Vengo saliendo de mi casa a eso de las 5:30 y me voy caminando por toda la vía del tren de norte a sur es decir, desde la colonia Portillo hasta el crucero.

En una tienda muy famosa en la región ya que en ese lugar está un kiosco y ahí pasa la camioneta que me llevo hasta el trabajo a las 6:20 hs, la vez primera que me sucedió lo que estoy a punto de narrarles yo acababa de salir de mi casa y caminaba solo por la vía, con mi mochila en la espalda caminaba paso lento. 



Pues siempre es algo con tiempo de sobra, no sé en qué pensaba en ese momento cuando de pronto estando en frente del cementerio, ya mencionado a una guapa joven, salir el camino portaba un vestido floreado. 

Ella comienza a caminar al igual que yo por la vía hacia el mismo rumbo donde yo iba, la llevaba a una distancia, quizá de algunos 8 metros cuando mucho.

Comencé a apresurar el paso para saludarla y ofrecerme acompañarla cuando, ya casi le daba alcance sentí como una rara y ligera brisa helada se empezó a sentir eso no me detuvo ni siquiera. 

Le di importancia alguna le chiste y ahora ya caminaba a un lado de ella. Hola buenos días soy B., voy a ser crucero te puedo acompañar ella sólo volteó y me miró en ese instante les juro que sentí una descarga eléctrica recorrer por todo mi ser cuando vi que sus ojos eran rojos. 




No me contestó sólo movió su cabeza, como afirmando que si se trata, entonces de hacer la plática para hacer más amena la travesía pero por más que insistí, no lo conseguí ella sólo hacía como que me escuchaba pero su mirada la llevaba fija. 

Si el piso hacia dónde vas le pregunté cómo te llamas aunque no me contestaba. Yo no dejé de ser insistente pero fue cuando ya casi llegábamos al crucero que por fin abrió sus labios para decirme me llamo tatiana y tengo 22 años rápidamente vuelta a verla cuando dijo eso. 

Sorprendentemente se desvaneció en el aire me dio miedo indescriptible, que arranque a correr por toda la vía en la carrera. 

Deje que el termo de café que llevaba pero no me importó valía más mi integridad y no me detuve hasta llegar al crucero. 

Donde después de un rato logré tranquilizarme todo ese día estuve trabajando y pensando lo que me había pasado aunque a nadie se lo conté. 

Al día siguiente, me levanté y volvía a realizar la misma rutina al comenzar a caminar por la vía ahora sí me puse más abusado y me dije ahora que vi, ayer que salió esa joven estaré alerta. 

No me voy a asustar de nuevo seguía mi camino y no miraba a nadie a esas horas no es común que haya gente en la calle cuando de pronto, me dio por voltear hacia atrás y para mi sorpresa y estaba de nuevo ella.

No lo niego, me asusté mucho y quise correr pero algo me lo impidió y más al ver que me sonreía, trate de disimular el temor en mi cuerpo y quise una vez más sacarle tema de conversación y en esta ocasión sí me contestó.

A la primera, un hola, para dónde vas, quiero llegar a mi casa, en dónde vives volví a preguntar en la colonia el polvorín y qué haces a estas horas en la calle tú sola. 

Tengo años queriendo llegar a mi casa pero no puedo al decirme esta última frase, vi como frente a mis ojos desaparecía esta vez no sentí temor. 

Ahora era curiosidad todo ese día estuve con las ansias de que llegara el nuevo día para volver a verla a la mañana siguiente salía de casa como todos los días y cuando ya llegaba al cementerio. 

La vi pero esa vez pude observar como brincaba la barda del panteón corriendo hasta llegar a mi lado muy confundido le dije porque ese salto de ahí tatiana, y su respuesta fue estaba esperando a que pasara me dijo quiero que me acompañes a llegar hasta mi casa.

Claro te acompañaré pero ella me dijo espera no es tan fácil como parece te dije que tengo años queriendo ir a mi casa pero un accidente me lo impidió y sé que mi familia llora mi ausencia. 

Comencé a sentir por mi espalda, un escalofrío tremendo como si me cayera agua helada en ese preciso momento comencé a tartamudear al grado de sentir que mi boca se me quería torcer de la impresión que estaba viviendo. 



Me dijo mañana esta misma hora te diré cómo me ayudarás y nuevamente se desapareció, ante mi presencia por la noche cuando llega a casa le conté a mis hermanas. 

Ya mi mamá, lo que me había estado pasando desde hacía varios días. Ya me dijeron que es el alma en pena de alguien, que está ahí sepultada pero que como yo soy débil tal vez por eso la boca se me quiso torcer del susto. 

La verdad es que me hubiera gustado mucho saber cómo le hubiera podido, yo ayudar para que llegara su casa pero mi familia ya no me deja ir caminando por las vías en las mañanas. 

Ahora me dan raya el crucero en el coche de mi hermana, he pasado volteando queriendo verla nuevamente pero no está de algo que si estoy casi seguro es que si llegara a pasar yo caminando otra vez por ahí esta chica se me volvería a parecer.

No creo poder aguantar, otro susto más este relato lo viví hace apenas unas cuantas semanas atrás.

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